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La ultima semana ha sido de mucho pensarle y especularle. Un encargo para elaborar una historia me ha puesto a pensar en todas a la vez. Nada de Ly, nada de Yetro. En ambos estoy sin mucho que ocurrirseme. Aunque Atlana avanzo un poquito, en cuanto a los ceiban, y unas escenas que em vinieron a la mente sobre Kaeruth, el Rey y el Eldibanés. Pero pensando en un one-shot de Revenge Godess, se me ocurrio una idea para otra historia.

Hace mucho que no escribo nada, asi que pegare esto aqui. No es exactamente ciencia ficcion, es mas bien cyberpunk algo contemporaneo.

***

Sandra se llevo una mano al bolsillo de la chaqueta mientras corria. Extrajo un pequeño bloque rectangular de superficie oscura y ligeramente reflejante. Dibujo un simbolo sencillo con los dedos, y el bloque se ilumino, mostrando un mensaje de bienvenida en la pantalla, que abracaba toda la superficie del artilugio.

Al encenderlo, un familiar zumbido de modem sonó dentro de su cabeza. Yiee><ia habia despertado. Dejo que Yiee><ia corriera los procesos habituales… aumento en la adrenalina, neurotransmisores que aumentaban la respuesta del sistema parasimpatico, endorfinas y algunas cosas que ni siquiera podia pronunciar pero que le permitian a su sistema nervioso comunicarse con la IA del celular.

Ahora que estaba sincronizada, intento otra vez hacer una llamada. Pero en lugar de usar la interface de la IA (un comando mental que consistia en pensar en un telefono, y en el numero en la agenda) intento llamar como lo solia hacer Mauricio, proyectando su mente hacia las conexiones entre servidores telefonicos. No habia otro modo de llamar a ese numero, pues estaba protegido. Intento una segunda y una tercera vez, pero solo se topaba con estatica cubriendola en un radio de varios metros.

La habian rodeado. Unos hilos de cobre se entrelazaron en cables, reptando por las paredes, tendiendo hilos de soporte entre pareedes, entretejiendose. Pronto vendrian las arañas.

***

KoolerBo avanzaba por las ruinas de la Catedral de los 400 nichos. Era madrugada y el servidor se habia vuelto tierra de Elites. Aquellos novatos que aun se preocupaban por llegar temprano a sus trabajos, habian cedido el espacio a los verdaderos jugadores.

-!El albino FTW! – el mensaje se repitio doce veces en fuente pequeña, lo que queria decir que alguien lo habia visto a lo lejos, usando la habilidad de Calir-voyance o algun aparato de Trackeeng. Estaba muy lejos para saber que nivel eran, asi que decidio no arriesgarse. Casteo un Enshrouding, y espero.

Maldicion, estaban casteando meteoros. Maldijo entre dientes a los magos Dobladores.

En ese momento una amazona salio corriendo de nadie sabia donde. Se acerco al mago que estaba casteando Mana Fountain. Introdujo un frio dedo metalico en su pecho. Los magos temblaron de terror al ver que la acción se ralentizaba. No tuvieron que pensar mucho para saber que se trataba de Yieexia, una de las hackers que mas problemas le había dado a los administradores del juego.

La Fuente de Mana se había interrumpido, y ahora los magos no podrian lanzar meteoros por mucho tiempo. KoolerBo salio de las sombras que lo protegían y comenzó a masacrarlos con su espada. La negra espada de KoolerBo, el objeto mas codiciado en el juego. Un item tan raro que no estaba en ninguna base de datos. Las historias alrededor de el eran varias… que si era una herramienta de debugeo para admins, que si era un debugger… El hecho es que alguien había entrado sin permiso al servidor del juego y la había incrustrado en todo el código como si de un virus se tratase. Y ahora existía una espada que borraba tu cuenta de un golpe.

Yieexia lo detuvo antes de que comenzara a perseguir a los otros magos que huían despavoridos.
–Debes ser mas cuidadoso… recuerda que por ahora es imposible salir de aqui para nosotros. Esa cosa un día puede volverse en tu contra.
–No lo se, Sandra, –dijo KoolerBo– a veces considero la posibilidad de quedarme online por siempre.

***

A través de las catacumbas avanzaba el sacerdote, sus ojos irisados veían en la oscuridad de los tuneles. Conforme ascendía a la superficie, se filtraba la luz, poco a poco. Dirigió una mirada hacia el graffiti de las paredes, ahora visible. Una grosera mezcla de glifos mayas y expresiones de los Atados.

Estuvo subiendo escaleras una media hora mas, al mismo paso que el de hacia una hora, pausado, meditativo. Salio por el piso de una bodega sepultada por escombros. las computadoras no habían dejado de trabajar, pero ya no le molestaron los continuos pitidos. Al final había terminado por acostumbrarse al zumbido de los ordenadores. Hizo un movimiento en el aire y se hizo la luz. De sus espaldas surgieron las imágenes traslucidas de dos mujeres, una era joven. La otra mas joven. A su paso se formaban dos escenarios diferentes en donde parecían encontrarse.

La mas joven caminaba por lo que parecia ser los callejones de la Ciudad de Nueva Aztlan. El sacerdote dio unos pasos al frente y mentalmente ordeno que se trazara un mapa de la Ciudad. No, no era en este plano… No era nueva Aztlan, era la Capital del Sur. Eso facilitaba las cosas. Había una Nueva Aztlan en cada dimensión conocida -aunque con diferentes nombres- pero solo había dos dimensiones en los que la capital estaba en el Sur y no en el Norte…

Echo un vistazo rapido a la otra mujer. Estaba en el piso, esforzandose por arrastrar la mitad metalica de su cuerpo. Estaba empezando a sangrar de las uniones. Ella estaba en un plano cercano, cerca de la puerta dimensional que buscaba la otra mujer. Curiosamente, no era Ciudad Norte. Para ser una humana sin I.A. compañera o entrenamiento propio (pues en su dimensión nativa no existían ni las I.A. ni los textos de conocimiento) tenia muchos viajes dimensionales en la cuenta.

El Sacerdote apago las imagenes con otro movimiento de brazos. Con el mismo paso que subio por las catacumbas, ascendió una escala invisible. Hasta tocar el techo de la bodega. Los escombros se hicieron hacia atras, como cediendole el paso. Extendió una mano y dijo

–Traiganme a Yieexia, pero traiganla como Sandra.–Un cable se arrastro cerca de su cara, como queriendo acercarse a sus palabras. El extremo brillante del cable parpadeo intermitentemente unos segundos.
–Lo importante es alejarla de la puerta, alejarla del cruce. Tiene el tesoro de Kulervo, pero sera capturada porque no tiene conocimiento. Sandra aun piensa que hay una espada perdida en algun lugar de Chihuahua. Yo me encargare de que la mujer roja no la vuelva a ver. Es vital que la mujer roja no vuelva a ver ni a Yieexia ni al otro albino.

Una vez termino de hablar, cientos de arañas mecanicas salieron de las grietas y escondrijos en la bodega, dirigiendose al exterior.

***
Mauricio llevaba dos dias flotando entre estrellas. Su piel se habia vuelto violeta, y sus ojos negros. Cerror los ojos y hablo a la nada.

–Me necesitan, debo estar con ellos. Yieexia morira.
Una voz que sonaria atronadora, sino fuera porque sonaba como la de una niña, contesto:
–Alexandra murio. Y aun asi yo vivo. Aun si ella muere, yo, que soy la suma de todas las posibilidades de ella, vivo.

La voz concluyo– Ahora intenta alcanzar las estrellas de Atlana. Es importante comunicarse con Aimaran.

***

Escribi otro esbozo de otra historia, pero ese necesita pulirse, ademas, no planeo publicarlo.

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