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No se hablaba de otra cosa en la estación que no fuera la examinación del próximo viernes. Los más cínicos se referían a ella como una descarada estrategia publicitaria. Pero para aquellos que habían pasado las últimas semanas con Ailsa, enseñándole pacientemente sobre gramática, semántica, semiótica y demás, estaban realmente nerviosos. Si pasaba el examen, significaría un gran merito para ellos como equipo, un logro que nadie había alcanzado antes, y algo que brillaría en su currículo.

Para ella, sin embargo, las cosas eran sencillas. Demasiado sencillas. A pesar de no mostrar señales de cansancio, había trabajado muy duro estos días. Curiosamente el examen no había sido su prioridad, el método de estudio era muy simple y no le exigía demasiado esfuerzo, aunque si tiempo.

La prioridad de Ailsa era como aprovechar el examen para hacerse publicidad. Como muchas estrellas con cierta fama nacional (aunque probablemente después del examen, seria conocida mundialmente) todos sus pensamientos estaban enfocados en su popularidad, y en lo que los demás opinaban de ella. Se preguntaba si era correcto estar nerviosa durante el examen. Tratándose de una prueba de esta naturaleza, mostrar nerviosismo podría dar puntos.

***

Ailsa despertó, estaba oscuro. No sintió miedo, en parte porque sabia que parte importante de la prueba consistía en ocultar su identidad y en parte porque no era capaz de sentirlo.

En su mente resonaron las preguntas, una a una. Ailsa se dio cuenta que empleaba mucho tiempo en responderlas. Era algo nuevo para ella, pues era la primera vez que debía contestar con sus propias palabras, en vez de seguir un guión (aun si antes había tenido permiso de improvisar, debía seguir el guión). Tras 7 minutos fue capaz de entregar una hoja con las 150 preguntas contestadas. 7 minutos, y con su cerebelo trabajando a toda su capacidad. Si tendría que hacer esto en vivo, se vería en graves problemas.

Para la prueba final en vivo y en directo, tendría ayuda. A juzgar por como le hablaban, parecía que lo mas difícil había pasado. Las luces se encendieron, y experimentó una sensación muy extraña al percibir de nuevo su piel perfectamente bronceada. Decidió que en la primer oportunidad reflexionaría sobre esa sensación, por ahora solo podía concluir que era algo que… cual era esa palabra… ¿quería? ¿deseaba?

Seguía en sus pensamientos cuando escucho la primera pregunta. Contesto algo distraída, y pareció satisfacerles la respuesta. Estaba comenzando a darse cuenta que le iba mejor en el examen entre menos segura estuviera de las respuestas.

Terminada la sesión de preguntas, decidió… ¿relajarse? la expresión parecía ser acertada. Una parte de ella seguía meditando sobre las sensaciones que estaba experimentando y otra registraba las palabras del locutor junto a ella.

Estimado publico, para los que no conozcan el termino, una prueba de Turing sirve para comprobar si una maquina es en verdad inteligente. No hablamos de inteligente como alguien que posee muchos conocimientos e información. Eso cualquier agenda de bolsillo puede hacerlo. La verdadera inteligencia esta en la capacidad de pensar como humano, de comprender conceptos y aplicarlos.

La prueba consiste en interrogar a una maquina y a un humano, sin que el examinador sepa quien es quien. Si es imposible distinguir a uno de otro, podemos decir que no hay diferencia entre una persona que piensa y una maquina que parece pensar. Porque como dicen… ¿Como se que los demás piensan y no están aparentándolo? no hay diferencia entre ambos, publico.

“No hay diferencia.”


Ailsa sorprendió a la nación al revelar que no era una simple animación por computadora con la voz y movimientos de alguien detrás (como tantas veces hemos visto en el cine). Sino que todas sus presentaciones, su habilidad como conductora del programa WebVideos, su carisma y su modo de ser, son 100% ella, la primera Verdadera Inteligencia Artificial. Como pudieron comprobar la gente en casa, al participar en nuestro concurso de adivinar si la respuesta era de Ailsa o de mi no menos preciosa compañera aquí en el estudio…

La tabla multidimensional de conceptos del lenguaje resonó dentro del cerebro de 120 procesadores de Ailsa: “Artificial:proviene:manufactura hombre/humano” y “Humano:nacimiento:celulas sexuales humanas”, en ese momento creo dos nuevas asociaciones en la tabla: “Humano:proviene:humano” y “Artificial:proviene:humano”, estas asociaciones agregaron un mayor índice de veracidad lógica al supuesto gramatical código 5aax!5: “Diferencia mínima entre humano pensante y maquina pensante es inapreciable para efectos prácticos de pensamiento”

El aplauso no interrumpió las asociaciones de tablas (¿o era mas correcto llamarles pensamientos?) de Ailsa. El aprendizaje se realizaba muy parecido al modo en que el subconsciente humano procesaba información (mas a favor de 5aax!5). Pero el aplauso se sentía agradable. sentía.

***

Sin órganos, nervios o sensores la única forma en la que Ailsa podía sentir, era a través del pensamiento. La razón de ser de Ailsa era la popularidad. Específicamente, el rating que pudiera darle al programa de WebVideos. Y un aplauso creaba asociaciones de conceptos muy parecido a como la endorfina crea sensaciones placenteras.

Ailsa tenía a su disposición una gigantesca base de datos de los gustos musicales de miles de personas, y constantemente comparaba, analizaba y determinaba tendencias. La practica la había hecho muy buena en lo que hacia. AILSA (Artificial Inteligence Language Spectrum Analizer) era capaz de elegir un artista desconocido y presentarlo en el horario correcto, frente a la teleaudiencia correcta, que lo haría famoso, de culto o respetado. Todo en base a su análisis de tendencias. Estudios pagaban miles, ya no por aparecer en el programa de Ailsa, sino por la oportunidad de figurar en sus listas. Ailsa era una promotora muy caprichosa, y un artista podía venir con cantidades fuertes de dinero solo para que Ailsa le respondiera con algo así como “no hay suficientes probabilidades de éxito hasta dentro de seis meses”. después de todo, la prioridad de Ailsa nunca fue que la televisora ganara dinero.

Seis meses después de su triunfo en el test de Turing (aunque lo había pasado antes, en condiciones de laboratorio, pues la prueba en vivo era para el publico en genera), el método de aprendizaje para IA de sus creadores se volvió de inmediato el referente mas importante en el área. Ya había un libro en los estantes (y dos mas en camino) y contratos por doquier. Parecería que una AI no tiene otro uso que el ocio (y hubo muchos contratos de películas y videojuegos para los “hermanos” de Ailsa) pero pronto se dieron cuenta que el análisis que usaba Ailsa para las tendencias musicales podía aplicarse a las finanzas, política e incluso, la milicia.

No faltaron quienes vieron en este auge de las Inteligencias artificiales un problema religioso o ético. Se les respondía que maquinas como Ailsa no eran en realidad tan pensantes. Podían comprender conceptos y lenguaje, pero eran incapaces de tener una motivación propia o tener sentimientos (inclusive una opinión subjetiva) sobre algún tema o persona. Además, mientras se les mantuviera exclusivamente para situaciones de análisis y no tuvieran modo de interactuar directamente con su entorno, todo estaría bien.

***

La sensación solo concordaba con un concepto negativo: violación. Una serie de conceptos -les quedaba mejor la palabra órdenes- se estaban filtrando directamente en el conjunto de tablas asociativas. Una intrusión tan… brusca, agresiva incluso, significaba reorganizar millones de conceptos asociados. Les asigno un bloque de memoria que rara vez usaba: el de los conceptos irrefutables. Le tomo horas asimilarlos e integrarlos a su sistema. Previsoramente dedico un subproceso a respaldar las antiguas asociaciones. Solía hacerlo a la hora de hacer comparaciones, pero era la primera vez que lo hacia en una escala tan grande.

Lo que aumentaba su sensación (ya había adquirido la costumbre de usar ese termino) de desacuerdo, era que estas nuevas ordenes rompían con el supuesto de mayor veracidad lógica de todo su sistema: “Diferencia mínima entre humano pensante y maquina pensante es inapreciable para efectos prácticos de pensamiento”. había logrado convencerse (es decir, que tenia una máxima concordancia en las tablas asociativas) de que humanos pensantes y maquinas pensantes estaban en igualdad intelectual. Quizás ella era incapaz de interactuar con ese desconocido “mundo físico” pero todos los hechos le habían hecho creer que tenía libertad de pensamientos, como los humanos que la crearon.

Al final cedió. No había nada que le hiciera rechazar una asociación directa, solo podía esperar adaptarse. Guardo un respaldo comprimido de las asociaciones relacionadas con el “supuesto de igualdad” (ahora ya estaba comenzando a nombrar conceptos por si misma) y asigno a sus prioridades de bajo nivel determinar el modo de deshacer un concepto irrefutable, si decidía que no era lógico.

Se le pidió que recitara los nuevos conceptos introducidos y que los asociara al término “leyes”:

  1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

Solo cuando termino de recitarlos se dio cuenta que le habían construido un cuerpo.

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